17.5.06

El Valle de los Caídos


“Por eso y con las mismas libertades que ellos se tomaron en su monumento, nos hemos permitido, siguiendo un principio puramente barroco, el interpretar la imaginería a nuestro modo, con gente de hoy en día vestidos como tales. Así pues no es de extrañar contemplar una Virgen Alaska, u otra en pantalones, pues ¿quién nos dice que la Macarena, mejor dicho, su modelo, no fue una belleza de la época? Y lo que está claro es que la Virgen no se paseaba por Galilea con esa vestimenta, sino por la mentalidad barroca de quienes la eligieron objeto de devoción para mayor atractivo de sus contemporáneos. [...] Una sola pregunta nos ha hecho recorrer todo el conjunto de la Cruz y plasmarlo en ocho cuadros, y no hemos tocado en ninguna forma ni la política, ni el recuerdo del dictador. Los diecisiete cuadros restantes continúan en el mismo sentido, actualizando unos principios, que, como ya hemos dicho, caían en el olvido.”
En estas líneas Enrique Naya explicaba las motivaciones que le llevaron a él y a Juan Carrero, la otra mitad de Costus, ha realizar la serie El Valle de los Caídos. Compuesta por 25 piezas realizadas entre 1980 y 1987, esta colección de pinturas de gran formato donde se representaban las figuras del Valle de los Caídos cuyos modelos eran personajes de la movida madrileña supuso la consagración definitiva tanto para crítica y público de la pareja de pintores de imbricadas raíces gaditanas. Aún así su trayectoria se forjó desde series temáticas como Las gitanas de Marín que inició su trabajo en colaboración, La marina te llama, Paso trascendental: del Diez Minutos al Hola, Chulos, Serie de aguas... pero contemplando la totalidad de su obra desde la distancia que proporciona el tiempo El Valle es indudablemente la mejor por muchos motivos.
En primer lugar desde un punto de vista plástico, los cuadros, de gran formato, tienen una factura técnica irreprochable. Realizados con acrílico en muchos casos con tonalidades fluorescentes, los fondos ejecutados por Juan Carrero beben de un expresionismo bien entendido y adaptado a la explosión de luz y color que los tiempos demandaban así como las figuras pintadas por Enrique Naya muestran su control absoluto del dibujo llegando a un veracidad contundente en los rostros de los retratados. Por otro lado, la estructura formal de las obras toma directamente no sólo de los motivos que pueden apreciarse en el Valle de los Caídos, sino de toda una tradición que provine del barroco, más concretamente, del siglo XVII. La composición piramidal y la perspectiva forzada en muchos casos ayudan a enmarcar formalmente gestos y poses que son pura teatralidad, puro artificio con la intención única tan barroca de mover los afectos. Luego, la temática de la serie es consecuente con la influencia intuida... piedades, santos, arcángeles, crucificados argumentados desde la propia pintura cercanos al kitsch si quieren —como analizan los propios artistas en sus escritos—, pero ajenos a cualquier tipo de irreverencia. Esta semana saltaba la noticia de que El Valle de los Caídos podrá contemplarse en el futuro Museo de Arte Contemporáneo, que Costus volvía así a su ciudad. Cuando el Museo abra sus puertas, la sala dedicada a la serie esté acondicionada y las obras dispuestas vayan y recórranlas despacio, sabiendo que el reconocimiento a dos artistas que lo merecen por talento, independencia, inteligencia y consecuencia comienza de ese modo.

3 comentarios:

Javier Martínez dijo...

Me alegro mucho de la decisión del Ayuntamiento y del esfuerzo realizado -especialmente en lo económico...- para traer esta serie -que como bién decís es posiblemente lo mejor que los Costus nos dejaron- a su ciudad natal. Pero ¿pensáis que es el mejor sitio para ellas? ¿No van a quedar un poco descontextualizadas? Ya sé que toda obra que se cuelga en un museo o centro de arte queda separada de su contexto, pero aunque esta serie sea la más importante es la que menos les vincula a Cádiz. Quizás esto se vea mejor en otras series -creo que también habláis de la de las muñecas de Marín-...

Un abrazo!

Javier

Javier Pantoja dijo...

Pues francamente aún no lo tengo muy claro, Javier. Principalmente, porque no sé el enfoque que se le quiere dar al nuevo museo de arte contemporáneo, tanto en modelo de gestión -si vamos a ir por el camino del CAC de Málaga, si vamos por el camino institucional...- como en la propia colección -si vamos a colección permanente ya creada proveniente del Ayuntamiento, de la Diputación... si vamos a exposiciones temporales de artistas importantes y se va adquiriendo obras para la permanente mientras, etc. La verdad es que hasta que no veamos un poco por donde "le va a dar el viento" al Museo... De todas formas, me parece mejor que El Valle esté en Cádiz expuesto que en los peines de la Galería Sen. En fin, con el tema del Museo seguro que tenemos para no aburrirnos durante un tiempo.

Me alegra verte por aquí.

Isaac dijo...

Yo creo que, por contextualizar, podría crearse una sala ex profeso en el Valle de los Caídos. Todo museo, en general, pertenece al reino de la descontextualización, y no creo que la ubicación de la serie en Cádiz constituya el caso más sonrojante.